Aún no se ha dicho la última palabra, pero escapará a dos labios pintados.
Si bien la sigo considerando emocional en gran medida, creo que es este detalle lo que me más me gusta de la candidata de la Concertación: es una mujer auténtica y ni por su sexo ni su trasparencia es menos digna de nuestra confianza que los presidenciables de la oposición.
"'La Derecha intenta atemorizarnos con sus campañas para ganar el voto a través del miedo'. Y precisó: 'Yo le digo a los chilenos que no nos dejemos atemorizar, pues si van a hablar de delincuencia, hablemos en serio, no con miedo ni medidas populistas, ni frases para la tele'".
El tono de su discurso, sin duda, se ha vuelto más agresivo y categórico. Parece determinada a silenciar las quejas infundadas -principalmente originadas en la UDI- emitidas en contra del Gobierno y el trabajo que éste ha realizado. ¿Y cómo no? Los medios, en su gran mayoría apostados por la oposición, han hecho hincapié en una campaña de terror basada en las ideas de delincuencia y que -hay que decirlo- obedece claramente a los patrones estadounidenses para controlar a la población en materia de política.
Mientras, en la Derecha, Sebastián Piñera y Joaquín Lavín parecen sumidos en disputas acerca del tópico favorito de este último: La Delincuencia. El abanderado de RN parece haber adoptado una postura más sensata, criticando a su monotemático contrincante.
Michelle Bachelet, aún sin hacer uso de manipulación mediática, sigue dominando las encuestas. Esto me induce a inquirir "¿realmente ha sido deficiente el trabajo de la Concertación?". Me inclino a creer que no.
